El AVE llega puntual como de costumbre a Atocha, a las 19.08 de la tarde. No es noche cerrada en la capital pero la oscuridad brilla por su presencia. Como es habitual, el AVE esta plagado de gente de business, corbatas y trajes, blackberries y portatiles. Huelga decir que la presencia masculina gana por goleada.
Salgo del tren tras haber visto « La red social » a medias entre excels, mails y porque negarlo visitas a mi blog. Sin duda, Ana P. ha puesto la guinda al pastel con su ultimo comentario que no reproducire por si hay ninos presentes. Madrid me recibe con una agradable sensacion de frio timido pero claro en mis mejillas. La temperatura tropical de Bcn me tiene desconcertado. Llego a las escaleras mecanicas que te suben al hall donde se halla la salida de los taxis. Pero mientras subo por las citadas escaleras, veo delante mio a un grupo de 5 personas y una me recuerda a la gran Espe. Patapam, dicho y hecho, Aguirre in my face !!!
El gran lobby del oso y del madrono a escasos dos metros. La faccion dura del partido de la serpiente con barba – Rajoy- mirandome. Debo decir que al natural, pierde mucho. Es mucho mas vieja y baja de lo que imaginaba.
Plaza de las Cortes. Todo en orden. Me tomo dos canas –y sus tapas- en el bar del hotel con un becario del curro que tambien ha venido a Madrid. Me cuenta su vida, es charlatan y con un sonido de voz elevado. Se va. Miro el blog, no vaya a ser que el numero de seguidores exigiendome una invitacion a cenar haya aumentado de forma alarmante. No, todo esta en calma. Mi oferta triste de birras ha quedado desfigurada en la voragine de comentarios.
Voy a Olsen a cenar. Realmente esta al lado. 100 metros a lo sumo. De hecho, la ultima vez que estuve en este hotel, recuerdo haber pasado por delante de este restaurante y mirar la carta. Lugar de madera y con iluminacion adecuada pero aun asi frio. He decidido ir ahi por recomendacion de un follower de Lili. Ambos se lo han currado y me han dado opciones. El americano se ha rajado y aun asi he mantenido mi hoja de ruta.
Coste cena- 39 euros sin postre y una copa de vino. Es bueno pero no se lo vale. Le sobran 10 euros. Debo decir que en cambio su oferta de combinados y vodkas me ha sorprendido e intuyo que ese puede ser su punto fuerte. El hecho de estar solo y de mi reunion a hora temprana han acabado con cualquier idea de degustar alguno de ellos.
Otra vez sera.
P.d.- no hay ni un solo acento. Este pc tiene el teclado ingles y no los ofrece a primera vista.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
lunes, 14 de noviembre de 2011
Solamente solo
La soledad de un acróbata sin función sería comparable a lo que sentí. O quizás el silencio que invade las plazas de toros en Barcelona ahora que los toros no pasan por ahí. O porque no decirlo, la tristeza de los toboganes y columpios en una tarde lluviosa de otoño.
Verte partir fue sencillamente desgarrador. No hay paliativos que valgan, ni pastillas que mitiguen esa dolorosa sensación. Enseguida supe que no volverías. No sé porque pero, a menudo, se dice que eso se nota.
Tu sombra desdibujándose en el suelo fue el preludio de lo que vendría. Intuición? Quizás. Brujería? Lo dudo.
Hoy hace dos semanas, la grúa me dejó sin coche.
Verte partir fue sencillamente desgarrador. No hay paliativos que valgan, ni pastillas que mitiguen esa dolorosa sensación. Enseguida supe que no volverías. No sé porque pero, a menudo, se dice que eso se nota.
Tu sombra desdibujándose en el suelo fue el preludio de lo que vendría. Intuición? Quizás. Brujería? Lo dudo.
Hoy hace dos semanas, la grúa me dejó sin coche.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
In Treatment
Lucas es el joven del grupo. Aislado y taciturno, se muestra reacio siempre a mostrar sus pensamientos, ni siquiera los más superfluos. Llega siempre con sus auriculares y su capucha como carta de presentación.
Sonia es la histérica treintañera que siente en sus propias carnes como el arroz se le está pasando y la sensación de “haber llegado tarde al reparto” la tiene desquiciada. Su perfil exterior es el de una ejecutiva agresiva que ha logrado triunfar plenamente en el mundo laboral pero con un profundo vacío en el plano emocional. Sus escotes, siempre comentados por la facción masculina del grupo excepto Lucas, denotan una obsesión por gustar.
Beatriz era el patita feo cuando era adolescente. Sus más de 100kg de peso y su afición por todas las grasas- saturadas o insaturadas- la llevaron casi a un callejón de no retorno. Un día la encontraron en la cama con un frasco de barbitúricos en la mano e inconsciente. Ahora, pesa 35 kg menos pero sigue estando sometida a un estricto control psiquiátrico y psicológico.
Martín está divorciado. Su mujer le dejó y desde entonces el bar, el whisky y el hielo de la gasolinera han formado parte de su vida de forma alarmante. Es contable y los efectos de su alcoholismo han empezado a afectar a su rendimiento. Dos de sus grandes clientes han recibido una multa de Hacienda por presentar tarde la liquidación del IVA. Ése día lo único que era capaz de presentar era el tíquet de compra del Ballantine’s que le llevó a naufragar toda la noche.
Ignacio es un cuarentón con serios problemas para mantener su carácter a raya. Es racista, machista y un clasista. Su falta de empatía le ha llevado a perder su trabajo y a conectar con chicas sólo a través del chat y durante tan sólo unos pocos minutos hasta que sale a colación su verdadero yo. Ir de putas es lo único que le ilusiona ya que degrada a una mujer, que encima es inmigrante y él se siente superior. Es su “pack 3x1” cómo suele jactarse con los pocos indeseables que todavía le aguantan.
Ellos son los miembros de la terapia que dirige Jürgen.
Sonia es la histérica treintañera que siente en sus propias carnes como el arroz se le está pasando y la sensación de “haber llegado tarde al reparto” la tiene desquiciada. Su perfil exterior es el de una ejecutiva agresiva que ha logrado triunfar plenamente en el mundo laboral pero con un profundo vacío en el plano emocional. Sus escotes, siempre comentados por la facción masculina del grupo excepto Lucas, denotan una obsesión por gustar.
Beatriz era el patita feo cuando era adolescente. Sus más de 100kg de peso y su afición por todas las grasas- saturadas o insaturadas- la llevaron casi a un callejón de no retorno. Un día la encontraron en la cama con un frasco de barbitúricos en la mano e inconsciente. Ahora, pesa 35 kg menos pero sigue estando sometida a un estricto control psiquiátrico y psicológico.
Martín está divorciado. Su mujer le dejó y desde entonces el bar, el whisky y el hielo de la gasolinera han formado parte de su vida de forma alarmante. Es contable y los efectos de su alcoholismo han empezado a afectar a su rendimiento. Dos de sus grandes clientes han recibido una multa de Hacienda por presentar tarde la liquidación del IVA. Ése día lo único que era capaz de presentar era el tíquet de compra del Ballantine’s que le llevó a naufragar toda la noche.
Ignacio es un cuarentón con serios problemas para mantener su carácter a raya. Es racista, machista y un clasista. Su falta de empatía le ha llevado a perder su trabajo y a conectar con chicas sólo a través del chat y durante tan sólo unos pocos minutos hasta que sale a colación su verdadero yo. Ir de putas es lo único que le ilusiona ya que degrada a una mujer, que encima es inmigrante y él se siente superior. Es su “pack 3x1” cómo suele jactarse con los pocos indeseables que todavía le aguantan.
Ellos son los miembros de la terapia que dirige Jürgen.
lunes, 7 de noviembre de 2011
el balón de oxígeno
Jack abrió un ojo. No le costó. Estaba tumbado y muy relajado. Estaba dentro de un enorme balón de playa lleno de oxígeno puro. No sabía cómo había llegado hasta ahí, ni cuánto llevaba. Pero estaba relajado.
Estirado sobre un balancín futurista y de un compuesto desconocido para él. Ladeó la cara a la derecha y vio una enorme cremallera que le permitía salir al exterior. No lo hizo, ni siquiera le pasó por la cabeza esa opción. Volvió a su posición anterior. Cerró el ojo e hizo lo que mejor sabía hacer, dejar la mente en blanco.
Las imágenes se agolpaban en su cerebro pero, de nuevo, se hallaba relajado. Situaciones inconexas, gente conocida mezclada con seres desconocidos, y de fondo una suave melodía sonando. Nada tenía sentido pero todo parecía cobrar vida. Se le escapó una sonrisa. Tenía una ligera sensación de frío pero era tan imperceptible que no le molestaba. Pensó que era consecuencia de estar bajo las influencias del oxígeno puro y el hecho de llevar el torso al descubierto multiplicaba esa sensación.
Dormitaba, y abría el ojo. Lo cerraba y de vuelta las imágenes.
Había perdido completamente la noción del tiempo.
Estirado sobre un balancín futurista y de un compuesto desconocido para él. Ladeó la cara a la derecha y vio una enorme cremallera que le permitía salir al exterior. No lo hizo, ni siquiera le pasó por la cabeza esa opción. Volvió a su posición anterior. Cerró el ojo e hizo lo que mejor sabía hacer, dejar la mente en blanco.
Las imágenes se agolpaban en su cerebro pero, de nuevo, se hallaba relajado. Situaciones inconexas, gente conocida mezclada con seres desconocidos, y de fondo una suave melodía sonando. Nada tenía sentido pero todo parecía cobrar vida. Se le escapó una sonrisa. Tenía una ligera sensación de frío pero era tan imperceptible que no le molestaba. Pensó que era consecuencia de estar bajo las influencias del oxígeno puro y el hecho de llevar el torso al descubierto multiplicaba esa sensación.
Dormitaba, y abría el ojo. Lo cerraba y de vuelta las imágenes.
Había perdido completamente la noción del tiempo.
jueves, 3 de noviembre de 2011
qué hay de cena?
Hace frío. Mucho frío de hecho. Tanto frío que empiezo a sentir calor. El mundo es una contradicción pienso. De todas formas, este pensamiento no es nuevo para mí. Suele ser habitual que me venga a la cabeza sobretodo cuando supero los 6.000 metros de altitud.
Hace unos 20 años que me dedico a la escalada. Me encanta. Es lo que me ha mantenido vivo después de mi trauma. Perder lo que más quería en el mundo fue mortal, tanto que casi me arrastró al abismo.
En un momento de lucidez extrema entre tantas tinieblas, lo vi claro. Quería, tenía que acercarme más a ti. Conocí a Pedro, coordinador de “los Amigos del Yeti”, un club de escaladores muy exclusivo. Aún no sé porqué pero me admitieron.
He subido más de 10 ochomiles, con y sin oxígeno, con y sin sherpa, con y sin cabeza. He jugado siempre muy duro, de forma extrema dirían algunos. El chute de adrenalina en situaciones límite es lo que me ha mantenido a flote, lo que me ha acercado a ti. Siento que la distancia entre nosotros se ha ido acortando. Tanto que casi siento tu aliento en mi cara, aquí colgado a más de 7.000 metros en plena tormenta.
No podría ser más feliz.
Hace unos 20 años que me dedico a la escalada. Me encanta. Es lo que me ha mantenido vivo después de mi trauma. Perder lo que más quería en el mundo fue mortal, tanto que casi me arrastró al abismo.
En un momento de lucidez extrema entre tantas tinieblas, lo vi claro. Quería, tenía que acercarme más a ti. Conocí a Pedro, coordinador de “los Amigos del Yeti”, un club de escaladores muy exclusivo. Aún no sé porqué pero me admitieron.
He subido más de 10 ochomiles, con y sin oxígeno, con y sin sherpa, con y sin cabeza. He jugado siempre muy duro, de forma extrema dirían algunos. El chute de adrenalina en situaciones límite es lo que me ha mantenido a flote, lo que me ha acercado a ti. Siento que la distancia entre nosotros se ha ido acortando. Tanto que casi siento tu aliento en mi cara, aquí colgado a más de 7.000 metros en plena tormenta.
No podría ser más feliz.
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