lunes, 7 de julio de 2014

Historias del pasado (más reciente)

“No pretendo convencerte, ni mucho menos sentar cátedra, eso no me interesa”

Eso decía él a menudo, pero creo que pretendía todo lo contrario a lo que sus pomposas palabras sugerían. Buscaba ser convincente (aunque desfalleciera en su intento), se sentaba en su sillón mullido a impartir algo muy parecido a un dogma (nunca adiviné de qué tipo) y yo sin duda, le interesaba.

Pasaron los años, las canas se hicieron dueñas del tablero, las cejas acentuaron su carácter aunque varias de las tropas se sublevaron y buscaron reivindicar una individualidad (la suya o cabría llamarlo soberanismo?) y las pequeñas manchas marrones de la piel dictaron sentencia, activando la cuenta atrás.

Él lo sabía y yo también.

Su prodigiosa memoria empezó a flaquear, así como su capacidad para asumirlo. Su verborrea y discurso ágil se fueron desdibujando en, lo que un periodista deportivo bien podría llamar, la zona mixta a caballo entre el campo de batalla y el oscuro retiro del guerrero bajo el frío chorro de agua de un campo de tercera división.

Hombre de notable intelectualidad pero incapaz de afrontar el cambio de cromos y la lógica pérdida de protagonismo en la familia a la hora de tomar decisiones. Renunció a la presidencia de la mesa de los domingos y a cortar el pavo el día de Navidad consciente del carácter honorífico y no ejecutivo de tales distinciones.

Se negó a tocar la campana que había en su mesita de noche. No lo hacía bajo ningún concepto. Bueno, hasta hace unos pocos días.

Acudí, no con poco miedo dada la excepcionalidad del asunto.

“No pretendo convencerte, ni mucho menos sentar cátedra pero me muero”

Y me convenció.

10 comentarios:

  1. Probablemente te convenció de bastantes más cosas de las que crees y que marcaron tu vida, suele pasar.
    Un besote grande, me alegra volver a verte por aquí.

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  2. "Genio y figura hasta en la sepultura"
    Besos!

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  3. Jajajaja!!! Sandler, me has hecho reir! Hay gente que para llevar razón es capaz hasta de morirse

    Besos, chico guapo!

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    1. Lili, reir es bueno, morirse menos.
      Abrazo!

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  4. Lo importante, siempre, pero siempre, es tener la razón. Lo demás es accesorio.

    Saludos

    J.

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    1. José, no digo que no pero el precio (en este caso) es alto.

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  5. Echaba de menos tus genialidades.
    No pretendo convencerte... pero tus modos para con las letras atrapan, a mi al menos.
    En cuanto al post, supongo que lo que más me impacta es la segunda lectura, la que queda para la conciencia del moribundo. Ver mermar tus facultades, la capacidad de hacer de quien siempre se sintió grande, hasta ser consciente de que ya no volverán es un paso duro, uno que solo se reconoce cuando realmente se ve el propio final. Antes pasa por otras fases, negación, rabia, incluso enfado con el mundo, y finalmente uno se reconcilia con su propio yo.
    Triste y genial.
    A mi no tendrás que convencerme para que vuelva, aquí estaré siempre que pueda.
    Besos mediterráneos.

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    1. Gala,
      Good to see you. Soy testarudo y de difícil convencimiento pero tus comentarios son siempre geniales. Al menos a mi me lo parecen.
      Pásate por el bar, siempre que quieras!

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