martes, 22 de julio de 2008

estofado de primero...

"Estoy comiendo estofado.
Podría comerlo cada día.
No lo hago, pero podría.
Me encanta".

Carol Duscher nació en Carolina del Sur, en un pequeño pueblo dedicado a la explotación agrícola.
Su padre, Helmut, fue un emigrante alemán forzado por la situación de mitades del siglo pasado en el pais teutón.
Su família ha estado marcada por la desgracia y el desarraigo dada su situación precaria en el nuevo continente. Katherine, la madre, nunca osó levantarle la voz a Helmut.
Él es quien manda y punto.
Su situación se endureció cuando Helmut perdió su empleo en las minas de carbón derivado del cierre de la empresa explotadora.
El whisky barato empezó a ser su compañero de fatigas.

Carol y su madre, decidieron huir en busca de algo mejor. Carol estaba aterrada, su madre haciendo gala del típico carácter alemán no mostró ni un ápice de duda en su nueva aventura.
"De qué viviremos madre?"- preguntó Carol.
"Estamos comiendo estofado. Podremos comerlo cada día"- respondió su madre.

A partir de entonces el estofado fue el único plato que degustaron durante tres años seguidos. Las patatas las robaban de un huerto que había en la zona. La carne era de la peor calidad pero era la compensación que recibía Katherine y su hija por trabajar de sol a sol en un matadero de mala muerte.

Maneras de vivir.

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